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Resolución 9.70 del ICA

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Eclipse de Luna, 15 de abril de 2014

A continuación comparto algunas de las imágenes logradas en el pasado eclipse de Luna del 15 de abril de 2014, en horas de la madrugada, cuando nos reunimos en el Claustro de San José, en el Centro Histórico de Popayán (Cauca), el Programa de Ecología en conjunto con el equipo de trabajo de UNIVIDA, ofreció al gran público el espectáculo celeste a través de la página institucional: http://www.unividafup.edu.co/. Muchos agradecimientos a todos por su interés y resistencia hasta casi las 4:00 am, al calor de una sabrosa aguapanela. En total se conectaron casi 1.000 personas de todo el mundo para ver la transmisión.

Ecología Planetaria: Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 2.000 veces en 2011. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 33 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Primer mapa de zonas agrícolas en riesgo por el cambio climático

Fuente: Dinero.com

El cultivo de maíz, frijoles, mandioca y otros productos vitales para millones de personas en América Latina podría verse severamente afectado por el cambio climático, según un nuevo estudio.

El informe, enfocado en zonas tropicales, indica las áreas agrícolas que más sufrirán debido al calentamiento global en 2050, identificando hotspots o “focos de riesgo” en los que el calentamiento global amenazará la producción de alimentos. Las regiones en mayor peligro se encuentran en África e India, pero el estudio también señala dos grandes puntos de vulnerabilidad en América Latina: México y América Central, por un lado, y el este de Brasil, por otro.

El informe, titulado “Mapeo de la vulnerabilidad relacionada con el cambio climático y la inseguridad alimentaria en los trópicos del mundo”, fue elaborado por el Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS, por sus siglás en inglés) del Grupo Consultivo para Investigación Agrícola Internacional (CGIAR).

Vulnerabilidad en América Latina

Los científicos identificaron áreas en riesgo de cruzar los llamados “umbrales climáticos”, en los que, por ejemplo, la temperatura alcanzará niveles demasiado elevados para la producción de maíz o frijol. “México y América Central son focos de vulnerabilidad”, dijo a BBC Mundo Andy Jarvis, experto en América Latina del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, con sede en Cali, Colombia, y uno de los autores del estudio.

Uno de los problemas es que la falta de lluvias prevista en muchas regiones para 2050 acortará a menos de 120 días el período de condiciones óptimas de cultivo. “La mayoría de los cultivos requiere 120 días de condiciones razonables para madurar. Y el maíz es muy sensible a la sequía en todas sus etapas de crecimiento”, explicó Jarvis. “También hicimos muchas investigaciones con frijoles y ahí el problema es que este cultivo no tolera demasiado calor, requiere condiciones frescas”.

El estudio identifica sitios en los que la temperatura promedio pasará de menos de 30 grados centígrados a más de 30 grados para 2050. Por encima de este umbral, la producción de frijol comienza a ser afectada.

En el caso del este de Brasil, una región ya golpeada por la pobreza y la inseguridad alimentaria, uno de los principales problemas será el aumento en las sequías y un período más corto de clima favorable. Uno de los cultivos afectados será la yuca o mandioca, como se le denomina en Brasil. “En algunas zonas se precisan dos años para cultivar yuca, ya que crece durante 120 días, pero luego entra en período de hibernación, llenando los tubérculos sólo en el segundo año”, señala Jarvis.

Poco margen de maniobra

Para identificar las áreas vulnerables, los científicos superpusieron mapas en base a diversas variables como pobreza o alta dependencia de la agricultura y tomaron en cuenta varios modelos climáticos, así como las predicciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).

El informe menciona especialmente grandes áreas de Asia Meridional, incluyendo casi la totalidad de la India, y partes de África subsahariana, donde se estima que cerca de 370 millones de personas ya sufren inseguridad alimentaria y habitan zonas donde puede disminuir en un 5% la duración de la estación de cultivo. Algunos países como Sudáfrica podrían optar, por ejemplo, por abandonar el maíz en favor de cultivos más resistentes a la sequía. Pero el margen de maniobra es mucho menor en países como Níger, que ya dependen de cultivos más resistentes como sorgo y mijo.

Adaptación

La adaptación no siempre implica cambio de cultivos. Antes de eso puede optarse por variedades más resistentes, irrigación u otras medidas. Lo que cada vez parece quedar más claro es que los gobiernos deben elaborar cuanto antes planes de respuesta. “Comparada con otras regiones, América Latina está en una mejor posición, no porque el impacto en los cultivos sea menor, sino porque hay instituciones fuertes, menores niveles de pobreza y mayor capacidad de adaptación” , asegura Jarvis. “Pero esto no se aplica a partes de América Central, donde los niveles de pobreza son altos y hay una muy baja capacidad de respuesta”.

“En el caso de África, necesitaremos una revolución en los sistemas agrícolas”, advierte Bruce Campbell, director del CCAFS.

Para otro de los autores del informe, Philip Thornton, el mensaje del estudio es claro. “El margen de tiempo para desarrollar soluciones innovadoras que pueden superar efectivamente estos desafíos es limitado”. “Se necesitan ahora grandes esfuerzos de adaptación si queremos evitar serios problemas de seguridad alimentaria más adelante”.

El fin del crecimiento

Durante los últimos dos siglos, el crecimiento fue prácticamente el único índice de bienestar económico. Si la economía crecía había empleos y las inversiones daban altos rendimientos. Cuando la economía temporariamente paró de crecer, tal como ocurrió durante la “Gran Depresión”, se produjeron sangrías financieras.

A lo largo de este período, la población mundial se incrementó desde menos de dos mil millones de seres humanos en 1900, hasta casi siete mil millones hoy en día. Y estamos sumando alrededor de 70 millones de “nuevos consumidores” cada año. Esto hace que el crecimiento futuro sea algo más crucial aún: Si la economía se estanca, habrá menos bienes y servicios per capita para todos.

Nos hemos basado en el crecimiento económico para el “desarrollo” de las economías más pobres del mundo. Sin crecimiento, debemos asumir seriamente la posibilidad de que cientos (tal vez miles) de millones de personas, nunca alcanzarán ni siquiera una versión rudimentaria del estilo de vida consumista del cual disfrutan los habitantes de las naciones industrializadas.

Por último, hemos creado sistemas monetarios y financieros que requieren crecimiento. Cuando la economía crece, eso significa que hay disponible más dinero y más crédito. Las expectativas aumentan, la gente compra más y más productos, los negocios necesitan más préstamos, y los intereses sobre los préstamos pueden ser devueltos. Pero si no hay nuevas emisiones de moneda que ingresen al sistema, el interés sobre los préstamos existentes no puede ser devuelto. Como resultado se produce una bola de nieve de morosidad, se pierden empleos, disminuyen los ingresos, se restringen las contrataciones, lo cual a su vez hace que las empresas pidan menos préstamos, causando que menos cantidad de dinero ingrese en la economía. Esta situación es un bucle de realimentación destructivo, el cual es muy difícil de detener una vez que se pone en marcha.

En otras palabras, la economía no cuenta con una configuración “estable” o “neutral”: Solamente puede haber crecimiento o contracción. Y “contracción” es justamente una agradable manera de llamar a la “depresión”, es decir, un largo período de pérdidas de empleos en cascada, cierres, morosidad y quiebras. Nos hemos acostumbrado tanto al crecimiento, que es difícil recordar que en realidad es un fenómeno bastante reciente.

Durante los últimos milenios, así como los imperios se levantaban y caían, las economías también avanzaban y retrocedían. Pero la actividad económica global se expandía muy lentamente, y con retracciones periódicas. Sin embargo, con la revolución de los combustibles fósiles de los últimos dos siglos, hemos visto un crecimiento a una velocidad y escala sin precedentes en toda la historia de la humanidad. Hemos aprovechado la energía del carbón, el petróleo y el gas natural para construir y utilizar automóviles, camiones, autopistas, aeropuertos, aviones y redes eléctricas, todas componentes esenciales de la moderna sociedad industrial. A través de este proceso de única vez, al extraer y quemar cientos de millones de años de energía solar almacenada químicamente, hemos construido lo que por un breve y brillante momento parecía ser “la máquina del crecimiento perpetuo”. Tomamos lo que era en realidad una situación única y extraordinaria como algo permanente que dimos por sentado, y así llegó a ser “lo normal”.

Pero a medida que la era del petróleo abundante y barato llega a su fin, nuestros supuestos sobre una continua expansión están siendo sacudidos hasta la médula. Ciertamente, el final del crecimiento es algo muy pero muy grande. Esto significa el fin de una era, y de nuestra manera actual de organizar nuestra economía, nuestra política y la vida cotidiana. Sin crecimiento prácticamente vamos a tener que reinventar la vida humana sobre la Tierra.

Es esencial que reconozcamos y entendamos la significación de este momento histórico: De hecho hemos llegado al final de la era de la expansión económica alimentada por los combustibles fósiles, y los esfuerzos de los políticos para continuar persiguiendo el evasivo crecimiento, en verdad equivale a una fuga de la realidad. Si los líderes mundiales no están bien informados acerca de la situación actual, probablemente retrasarán la implantación de los servicios de apoyo que pueden posibilitar la supervivencia en una economía sin crecimiento, y seguramente luego fallarán cuando quieran hacer los imprescindibles cambios en los sistemas monetario, financiero, alimentario y de transportes.

Como resultado de ello, lo que pudiera ser un proceso doloroso pero soportable de adaptación, podría convertirse en la mayor tragedia de la historia. Podemos sobrevivir al final del crecimiento, pero sólo si reconocemos lo que significa y actuamos en consecuencia.

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Mineria contaminante a cielo abierto en Colombia

Gracias INTHESUBJECT

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Informe Planeta Vivo 2010

Consulte todo su contenido, con indicadores calculados en tiempo real, en el siguiente enlace: http://www.wwf.es/noticias/informes_y_publicaciones/informe_planeta_vivo_2010/

Descargue el informe en el enlace: http://assets.wwfspain.panda.org/downloads/infoplanetavivo2010.pdf